Vine hasta aquí, para poder abrazarte y sentí que ya tus brazos se niegan a ir hacia los míos lentos. Hoy vine hasta aquí dejando atrás el sabor a ciudad, y la amargura que intento cambiar no sea mi alimento. Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje fue mirar el paisaje y seguir. Tan tonto fui, aquella tarde me hiciste dudar, trabaste mi alma con tu frialdad, amor siguiendo al viento. Y el miedo a sufrir hoy me congela en el rancho peor, si hace frío que venga el calor yo no quiero estar viejo. Y al volver a mi querida ciudad contaré a los amigos que un día dejé esta aventura simple. Voy a mentir cuando les diga que ya superé, que nunca hubo dolor en mi piel, que nada tuyo existe...
lunes, 22 de marzo de 2010
Vine hasta aquí, para poder abrazarte y sentí que ya tus brazos se niegan a ir hacia los míos lentos. Hoy vine hasta aquí dejando atrás el sabor a ciudad, y la amargura que intento cambiar no sea mi alimento. Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje fue mirar el paisaje y seguir. Tan tonto fui, aquella tarde me hiciste dudar, trabaste mi alma con tu frialdad, amor siguiendo al viento. Y el miedo a sufrir hoy me congela en el rancho peor, si hace frío que venga el calor yo no quiero estar viejo. Y al volver a mi querida ciudad contaré a los amigos que un día dejé esta aventura simple. Voy a mentir cuando les diga que ya superé, que nunca hubo dolor en mi piel, que nada tuyo existe...
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