Un minuto yo tenía la llave, al siguiente las paredes se cerraban en mí. Y descubrí que mis castillos estaban construidos sobre pilares de sal y pilares de arena. Son mi espejo, mi espada y mi escudo, mis misioneros en un campo extranjero, por alguna razon que no puedo explicar. Una vez que sabes que nunca hubo una palabra honesta... Así era cuando yo gobernaba el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario