
viernes, 31 de diciembre de 2010
Tengo el paso del que va flotando para ya no tropezar. Harto de vuelos bajos, despegué. Recomponiendo el daño, me alejé y estuvo bien. Mientras cargaba lo que perdí empecé a subir, empecé a mirar y sentir. Descubrí un camino lleno de colores. Esta vez aprenderé el idioma del revés, descifraré el axioma de querer, encontraré la forma de perder y seguir bien. Cerraré, se irá desvaneciendo lo que ves para encender las luces, tocaré quemandome las manos, seguiré y estaré bien. Ya no voy a complicarme la cabeza, venga la que tenga que venir! Que me arrastren del orgullo, que me llueva el alma. Mil tormentas de granizo no van a poder quebrar mi fe.


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