Guardo un recoveco en el alma que recuerda tu cara como nadie la vió. Río, lloro y paso de todo por el bien de los dos. Pido que me olvide tu olvido pero ya es bien sabido, no lo va a conceder. Y otra vez seremos dos extraños, otra vez volver a hacernos daño. Otra vez estoy en el fondo del dolor, y otra vez, tú y yo, por el bien de los dos. Tengo una tremenda ceguera y no va a ser la primera vez que vuelvo a empezar, porque ya no estás a mi lado, por el bien de los dos. Y otra vez seremos dos extraños...

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